5.1. El despertar del África Negra.


En el África británica, la mayoría de los territorios alcanzaron la independencia de una manera pactada, con la excepción de Kenia, donde la insurrección del grupo Mau – Mau (1950 – 1953) provocó más de 40.000 muertos. Kenia consiguió la independencia en 1963, bajo la presencia de Jomo Kenyatta, uno de los dirigentes del movimiento rebelde. Ghana fue el primer territorio que alcanzó una independencia pactada, en 1957, bajo la dirección de Nkrumah. Posteriormente lo hicieron Nigeria (1960), Sierra Leona y Tanganika (1961), y Uganda (1962).

En el África francesa, la única insurrección popular tuvo lugar en Madagascar en 1947 y fue duramente sofocada. En 1958, el general De Gaulle propuso un referéndum por el cual las colonias podían elegir entre la autonomía en el seno de la Comunidad Francesa o una independencia que suponía la supresión de la ayuda económica procedente de la metrópoli. Tan sólo Guinea, siguiendo las directrices de su líder Sékou Touré, votó la independencia. El resto de los países (Costa de Marfil, Senegal, Gabón, Mali, Chad...) aceptaron las condiciones de los franceses. Pero el proyecto de la Comunidad Francesa jamás llegó a funcionar y en 1960 estos países accedieron a la independencia.

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Uno de los casos más conflictivos fue el Congo Belga. En 1958, el Movimiento Nacional del Congo, dirigido por Patrice Lumumba, reclamó la independencia, aceptada por Bélgica en 1960. Sin embargo, para conservar los intereses de sus compañías mineras, los belgas dieron apoyo al movimientos secesionista de Moïse Tshombé, en la zona minera de Katanga (rica en diamantes, cobre, uranio...). El asesinato de Lumumba en 1961 por los secesionistas desencadenó una guerra civil en la que tuvo que intervenir la ONU. En 1965, el general Mobutu dio un golpe de Estado e instauró su poder personal en ambos territorios; en 1966, el antiguo Congo Belga tomó en nombre de Zaire.


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